Escenas de lectura: Macedonio

Macedonio Fernandez, dedica su libro Museo de la Novela Eterna, publicado en 1975 por Corregidor, al lector salteado

Confío en que no tendré lector seguido. Sería el que puede causar mi fracaso y despojarme de la celebridad más o menos zurdamente procuro escamotear para alguno de mis personajes. Y eso de fracasar es un lucimiento que no sienta a la edad.

Al lector salteado me acojo. He aquí que leíste toda mi novela sin saberlo, te tornaste lector seguido e insabido al contártelo todo dispersamente y antes de la novela. El lector salteado es el más expuesto conmigo a leer seguido. Quise distraerte, no quise corregirte, porque al contrario eres el lector sabio, pues que practicas al entreleer, que es lo que más fuerte impresión labra, conforme a mi teoría de que los personajes y los sucesos sólo insinuados, hábilmente truncos, son los que quedan en la memoria.

Te dedico mi novela, Lector Salteado; me agradecerás una sensación nueva: el leer seguido. Al contrario, el lector seguido tendrá la sensación de una nueva manera de saltear: la de seguir al autor que salta

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